sábado, 10 de octubre de 2009

MENOS PRODUCCIÓN, MENOS PRECIO

LOS PRECIOS DE LA UVA CAEN HASTA UN 50% A PESAR DEL SIGNIFICATIVO RECORTE DE LA PRODUCCIÓN

Casi finalizada la vendimia, cerca de 40.000 viticultores han recogido la uva a pérdidas y en muchos casos sin saber el precio final que percibirán

- En La Mancha, que supone más de la mitad del viñedo de nuestro país, el recorte alcanzará el 40%. Sin embargo, los precios acumulan ya un descensos del 44% en la variedad blanca aíren y un 24% en la tinta cencibel.

Los precios de la uva caen en las principales zonas productoras hasta un 50% a pesar del significativo recorte de la cosecha previsto, (37 millones de Hl esperados frente a los 41,5 del pasado año).

Por regiones, son destacables los descensos en los precios respecto a 2007 en Tierra de Barros (Extremadura) con una caída del 48% en la tinta tempranillo y la pardina, en La Mancha, con desplomes de un 28% en la blanca aíren y de un 20% en la tinta cenciblel, en Rueda ( Castilla León), con un hundimiento de la variedad verdejo del 66%, en Utiel-Requena ( Valencia), con unas cotizaciones un 33% menores en la tempranillo y un -22,5 % en macabeo, La Rioja con descensos del 47% respecto en tempranillo, Montilla-Moriles (Andalucía), con una reducción también del 19% en la variedad Pedro Ximénez y Jumilla en su típica monastrell con un -13% y un – 24 en tempranillo.

El sector vitivinícola español está viviendo una grave crisis de mercado que está afectando especialmente a los viticultores, muchos no cuentan con ayudas directas compensatorias como en otros sectores y sus ingresos dependen exclusivamente de la venta de la uva “Conforme a lo recomendado por las distintas administraciones, hemos adaptado nuestras variedades a las que supuestamente tenían mejor salida comercial, hemos invertido para modernizar las infraestructuras de nuestras cooperativas, … Y lejos de mejorar nuestras rentas y dar ese salto necesario hacía el futuro nos encontramos con unos precios de la uva similares a los de hace décadas y un aumento de los costes que nos precipitan hacía la ruina.

El arranque de 44.000 hectáreas propiciado con la nueva OCM del vino no ha tenido efectos reales en las cotizaciones de la uva. La espiral liberalizadora de la Comisaria Europea de Agricultura, Mariann Fischer, ha eliminado los mecanismos de regulación del mercado, tales como las ayudas al almacenamiento privado y las ayudas al mosto, “verdaderos instrumentos de gestión pública para equilibrar oferta y demanda y reducir los excedentes”.

El contexto global no invita precisamente al optimismo, las exportaciones han caído un 15,7% en valor y un 16,6% en volumen durante el primer semestre del año y el consumo sigue en la preocupante tendencia a la baja de los últimos años, agudizada por la crisis económica. Esta crítica situación debería activar todas las alarmas en ayuntamientos, diputaciones, consejerías y Ministerio ya que el cultivo de la vid es imprescindible desde el punto de vista económico, social, y medioambiental para muchas regiones de nuestro territorio.